¿Quieres saber cuándo te están mintiendo?

¿Quieres saber cuándo te están mintiendo?

A través de la Neurociencia es posible identificar la actividad cerebral con un alto grado de precisión, en el diagnóstico de enfermedades, trastornos neurológicos y las reacciones neurobiológicas emocionales. Nuestro lenguaje corporal y las micro expresiones faciales permiten identificar que estamos mintiendo; el dominio de los procesos cerebrales utilizados para mentir, dejan escapar el control sobre los movimientos del cuerpo y las expresiones faciales.

 

 

 

 

 

 

 

Las técnicas utilizadas en la Neurociencia para analizar la actividad cerebral, se realizan por medio de un Tomógrafo de Scanner Cerebral con el cual se obtienen MRI (Magnetic Resonace Imaging), estas imágenes de resonancia magnética, logran scanear el cerebro capa por capa, haciendo posible visualizar la actividad de las diversas zonas cerebrales.

¿Qué Sucede en el Cerebro Cuándo Mentimos?

  1. Percepción del Riesgo: Cuando los seres humanos identificamos posibles amenazas físicas o emocionales, entra en acción la amígdala cerebral y su función principal es la gestión de las emociones, activa el sistema de recompensa del cerebro, a su vez permite la activación de los neurotransmisores cortisol y glutamato.
  2. Neurotransmisores Activados para Mentir: El Cortisol es la hormona que actúa como neurotransmisor del estrés, biológicamente se activa para preparar nuestro cuerpo para atacar o emprender la huida; de este mecanismo cerebral ha dependido la supervivencia de la especie humana. El Glutamato es un neurotransmisor que activa sistema nervioso central, generando un elevado nivel de noradrenalina como neurotransmisor y la adrenalina como hormona, generando la capacidad de reacción veloz, y la agilidad en la comunicación simultánea para procesar la información emocional, sensorial, neuromotora y cognitiva.
  3. La Respuesta Emocional Coherente con la Mentira: Durante el proceso de la actividad neuronal requerida para la comunicación emocional, se activa el sistema límbico, permitiendo generar respuestas fisiológicas frente a estímulos sensoriales; en el transcurso de mayor actividad límbica se genera la activación de la memoria, la inhibición cognitiva de la respuesta honesta y la determinación del raciocinio condicionado por la mentira que se va expresar; en forma sincrónica se activan e intercomunican los procesos de entendimiento del lenguaje, la memoria, las emociones instintivas e incluso las respuestas sexuales.
  4. La Función Cerebral en el Lenguaje de la Mentira: El 95% del hemisferio izquierdo del cerebro, controla la función del lenguaje y tan solo interviene el 5% del hemisferio derecho en los procesos de actividad neuronal relacionada con los procesos lingüísticos, para expresar una mentira se requiere una comunicación interneuronal veloz, denominada “Transmisión Sináptica”, la cual posibilita el complejo constructo del lenguaje, el uso, elección de las palabras y los verbos que dan sentido coherente a la mentira.
  5. El Neocórtex al Servicio de la Mentira: Es definido como el cerebro racional, del cual dependen los procesos neurofisiológicos de la conciencia, las funciones cognitivas, la inteligencia abstracta, el razonamiento, los procesos del lenguaje y la memoria; la alta complejidad de este proceso simultáneo es lo que deja escapar el control del cerebro, sobre los movimientos del lenguaje corporal y las micro expresiones faciales que nos delatan al mentir.
  6. Identificando la Mentira: Cuando decimos una mentira por primera vez, se produce un mayor nivel de cortisol el cual viaja aceleradamente por el torrente sanguíneo, produciendo una sensación de piquiña alrededor de las fosas nasales, esto sucede 15 segundos después de mentir.

En segundo término tenemos la mentira continúa, cuando hemos pronunciado varias veces la misma mentira, se produce mayor nivel de cortisol y glutamato de lo habitual, sin embargo, no en la misma cantidad que en la mentira expresada por primera vez, nuestro cerebro trabaja un poco menos y acude a la memoria para recordar la mentira que había elaborado anteriormente; en este momento las extremidades expresaran lo contrario a lo expresado por nuestras palabras; en este mismo caso, sí estamos sentados también habrá un ligero movimiento o salto de baja intensidad en nuestras piernas.

Con fundamento en los estudios y análisis realizados en noviembre de 2016 por los neurocientíficos de University College London y los hallazgos de las MRI de los pacientes que colaboraron con propósito científico; es posible concluir que existe una mayor actividad cerebral cuando mentimos que al decir la verdad, por ende, las personas con talento para decir mentiras convincentes son inteligentes y rápidas en sus procesos cognitivos.

ADRIANA DÁVILA

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